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sábado, 25 de junio de 2011

Note to Chicken Little: Gay Marriage was approved in NY and STILL the sky isn’t falling at all

It’s another day of joy for the Finch, a/k/a the Progressive Hero, but first and most of all for the LGTB community in New York, of course. The Senate just recognized in the last hours of yesterday by a 33-29 margin, the right for same – sex couples to marry.

Another step in the long and excruciating way to achieve equality under the law for the LGBT population everywhere and I offer right here my heartiest congratulations to those who relentlessly fought for this accomplishment.

I’m not that into the sipmac team’s political orientation (as you may have noticed), but I need to quote Ms. Cynthia Yockey and Gay Patriot about the historical decision:
Prof. Reynolds, unalienable rights that are opposed by a majority are going to have to be imposed by courts. It is not acceptable to gays to be fully human in one state and not in another. It is antithetical to the concept of unalienable rights. Such a checkerboard also is a source of economic and social stagnation.

Cynthia Yockey
With the success in New York, it’s time (well, it’s long past time) to move the debate from the courts to the legislatures, as has happened in that state. And once it’s gone through the legislatures, indeed, even as it’s going through the messy process of law-making in other jurisdictions, it’s important we consider state-recognized marriage as more than just personal validation, more than a trophy in the culture wars, but also as an ancient and honorable institution which imposes duties on those who seek its protections and gain privileges from the state.

Gay Patriot

Chicken Little, the sky’s not gonna fall at all. Just let it go for good.



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Es otro día de alegría para el Fincho, a/k/a el Prócer Progresista, pero más y primero que todo para la comunidad LGTB en Nueva York, por supuesto. El Senado acaba de reconocer en las últimas horas de ayer por un margen de 33-29, el derecho a las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio.

Otro paso en el camino más largo y terrible para lograr la igualdad ante la ley para la población LGBT en todas partes y les ofrezco aquí mis más sinceras felicitaciones a los que lucharon incansablemente por este logro.

Yo no comparto la misma orientación política que predomina en el equipo sipmac (como se habrán dado cuenta), pero tengo que citar a la Sra. Cynthia Yockey y a Gay Patriot sobre esta decisión histórica:
Prof. Reynolds, los derechos inalienables que son opuestos por una mayoría van a tener que ser impuestos por los tribunales. No es aceptable que se les dé a los gays el derecho a ser plenamente humanos en un estado y en otros no. Esta la antítesis del concepto de derechos inalienables. Esta partida de ajedrez también es una fuente de estancamiento económico y social.

Cynthia Yockey
Con el éxito en Nueva York, es el momento (bueno, ya era más que hora) para mover el debate de los tribunales a las legislaturas, como ha ocurrido en ese estado. Y una vez que se ha pasado a través de las legislaturas, de hecho, incluso cuando se está pasando por el proceso complicado de elaboración de leyes en otras jurisdicciones, es importante considerar que el Estado reconoce al matrimonio como algo más que una validación personal, y más que un trofeo en las “guerras culturales”, sino también como una institución antigua y honorable que impone deberes a los que buscan su protección y obtener privilegios del Estado.

Gay Patriot

Chicken Little, el cielo no se va a caer, deja el tema de una buena vez.

sábado, 15 de enero de 2011

Qué es ser liberal

Decía el Arcipreste de Hita:
“En este mundo traidor
nada es verdad ni es mentira
todo es según el color del
cristal con que se mira.”
Este es el recurso número uno de los conservadores de todos los pelambres, para definir como fallida la visión liberal del mundo: nuestro "relativismo moral", sin tener en cuenta lo obvio: que la moralidad es una construcción social que varía de acuerdo a la cultura. No tenemos que entrar a dar ejemplos de lo que en una cultura puede ser aceptable (y obligatorio), en otra puede ser completamente repugnante, ¿o sí?

Esta discrepancia fundamental es la que termina de pintar a los conservadores de todos los pelambres en una esquina: quieren uniformarnos a todos con el mismo modo de pensar, al mismo tiempo que nos acusan de lo mismo, al "intentar prohibir o hacer ciertas ideas impensables".

No tan rápido, mis amigos: con el fin de asegurar la convivencia y la coexistencia de unos 7.000 millones de personas, ciertas ideas deberían declararse impensables, tales como la superioridad de algún grupo de población sobre otro, de un género sobre el otro, o que ciertos estilos de vida son aceptables o no.

En esta batalla ideológica, nuestras ideas tratan de ser vendidas (sí, vendidas) como una sarta de estereotipos más o menos así (mis glosas van en azul):

  • La autoridad central (a.k.a. el gobierno) sabe mejor en vez de los individuos. La organización implica la organización y perpetuación del conocimiento y los procesos, algo que el individuo por definición no puede alcanzar por sí solo (a menos que quieran promulgar la ley de la selva).
  • El gobierno debe tener cuidado de mí (no la responsabilidad personal). Me encanta ese chiste en el que una casa se está quemando y al llegar los bomberos, el padre de familia los despide diciéndoles "Aquí en esta casa somos libertarios."
  • El gobierno debe servir de fiel de la balanza sobre las decisiones entre la oferta y la demanda en lugar de dejar que el mercado se equilibre. También me recuerda ese dicho que dice "Nada es ilegal si cien hombres de negocios se deciden a hacerlo".
  • Un liberal defiende agresivamente, incluso violentamente la ortodoxia "liberal": Usted está de acuerdo conmigo en todos los detalles o si no es un hereje amoral que debe ser marginado. Sustituya "liberal" por "ultraconservador" y la frase tendrá más sentido.
Santiago Gamboa dice genialmente el día de hoy:
Siempre ha sido más difícil ser de izquierda, y la razón es que, si uno analiza su utopía social en lo relativo a las relaciones humanas —que por desgracia no han sido nunca reales en el socialismo real—, casi ninguna resulta ser natural en el hombre. No es natural ser generoso, solidario, comprensivo, altruista, y mucho menos antirracista, no antisemita, antimilitarista o pacifista, estar a favor de la igualdad de los sexos, de los derechos de las minorías, sean estas étnicas, culturales, religiosas, sexuales o simplemente nacionales, y todo esto en público y en privado, en el discurso político y en su casa, con sus hijos y su mujer y sus empleados. Esto se aprende. Los que tenemos hijos sabemos que estos comportamientos se enseñan a punta de insistencia y a veces con castigos y reprimendas.
Traigo todo esto a colación debido a los acontecimientos de los últimos días que han provocado un tremendo aguacero de comentarios en los blogs de la sipmac ensemble y en internet en general, porque el nuevo viejo juego es el de tirar la piedra y esconder la mano: desgañitarse en términos altisonantes e incendiarios, para negar la tan cacareada responsabilidad personal cuando los insucesos se producen; y también reclamar encima el estatus de víctima.

El que lea, entienda.
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miércoles, 6 de octubre de 2010

La prostitución también es un trabajo: Corte Constitucional, Articulo OnLine

Fresco papi, que tengo RUT, ARP y EPS; pero no VIH

Suena a otra leguleyada más en el país de las leyes, pero no lo es. En una decisión que tiene elementos propios de las causas de izquierda (los derechos humanos de las minorías) y las libertarias (libertad de elegir y de decidir), la Corte Constitucional sentenció que la prostitución es un oficio como cualquier otro, que en una relación de patrono y subordinado, causa las mismas prestaciones sociales que en cualquier otra profesión.
El fallo establece que en los casos en los que la prostitución es ejercida voluntariamente, la trabajadora sexual cumple un horario, depende de esa actividad, está subordinada a un jefe y recibe una remuneración periódica, hay un contrato de trabajo.

Además, reconoció que la prostitución no es un trabajo ilícito. ¿La razón? La prostitución es una actividad económica, que se rige por el derecho comercial, tributario, y ahora, en este caso, laboral.
Es importante que se tenga en cuenta que todos somos sujetos de derecho sin que haya ningún tipo de discriminación. Es sumamente audaz decidir que mientras no haya forzamiento ni constreñimiento, mientras la prostitución se ejerza voluntaria y libremente, esta actividad no puede ser considerada ilicita. Pero es sumamente ingenuo por parte de la Corte no pensar que donde media un proxeneta aparece la violencia, la creación de vínculos de dependencia y el sometimiento.
El fallo seguramente facilitará el trabajo de las asociaciones de las trabajadoras sexuales que reivindican sus derechos, así como la creación de sindicatos, cooperativas y cualquier figura relacionada con los derechos laborales.

La Corte también instó a las autoridades a proteger “de manera efectiva, los derechos de las personas que ejercen la prostitución, tanto en lo que tiene que ver con sus derechos individuales, a la salud y a la rehabilitación, como respecto de sus derechos a un trato igualitario frente al trabajo”.
¿Será que todas las relaciones laborales son así en el fondo? ¿Será que la dignidad humana es una ilusión? En todo caso, bienvenidas al mercado laboral legal.
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